Descuida... es solo un grito
Hay gritos que simplemente no se
pueden olvidar nunca por el simple hecho de provenir de lo profundo del cuerpo,
ahí donde se conecta con el alma cuando esta quiere salir o separarse de su
grosera envoltura. Recuerdo algunos,
variando en intensidad y duración dependiendo del sentimiento y aún se me eriza
la piel.
Una madre rodeada de personas de
color azul, postrada sobre una mesa sin gracia bajo la luz blanca que ilumina
en mayor medida sus genitales, esperando a que la razón de su sufrimiento asome
la cabeza entre sus muslos mojados por sangre y sudor se refugia en gritos de
desesperación y dolor mientras siente que el tiempo se ha detenido y piensa que
se está rompiendo por dentro. ¿Puedes escucharlo?
Una chica que espera el metro
justo a la mitad de la estación mientras escucha Airbag en sus viejos audífonos
y observa a un niño frente a ella, justo al otro lado de las vías que señala a
alguien o algo bajo el reloj, ella le sonríe cuando cree que sus miradas se
cruzan pero el niño la ignora, no
importa, solo puede pensar en cuanto tiempo podrá llegar a casa, en cuanto
tiempo terminará los proyectos pendientes, en cuanto tiempo… Days turn into years. While no one really
cares… El metro se acerca y ella le sonríe por última vez al niño que toma
la mano de su madre le ofrece, aparta la mirada para centrarse en la llegada
del vagón cuando de pronto una persona
salta a las vías y es impactada con la enorme maquinaria en movimiento para
resbalar y perderse bajo ocho vagones y cientos de personas… A
secret deep inside your mind. No fear just another empty lie. So tired of being
no one. He's tired of it all… Un grito de incredulidad, sorpresa,
impotencia y miedo al mirar las vías cuando el último vagón descubrió un
espacio salpicado de sangre y con un cuerpo inerte desmembrado, al parecer de
una chica como de su edad y con su mismo uniforme escolar. Un grito, seguido de
otros más fuertes e incordinados ¿Imaginas el sonido?
Una pareja solitaria en una sala
de hospital cuyo único acompañante es un reloj que descaradamente muestra la
hora muerta discute sobre las causas de su presencia en el lugar y el papel que
jugó su hijo pequeño en aquella historia tan larga para un solo día. Sumergidos
en aquel ambiente de culpas, tensión y
rostros consumidos por la espera no se percataron de la llegada de un médico que más que caminar arrastraba el
alma y su cansada presencia. Su voz pastosa hizo el silencio total solo para
anunciar “Lo siento. Su cuerpo no soporto la cirugía, realizamos reanimación
pero no respondió murió siendo las 3:13” Un grito de esos que desgarran el corazón
y suenan a una tristeza que pocos llegan a sentir a lo largo de la vida pero en
los que se puede escuchar algo que se rompe para dar lugar a la desolación, la
inestabilidad del alma y luego… nada ¿oyes un lamento?
Hay miles de gritos diferentes todos
los días solo espero que no los escuches jamás.
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