sábado, 10 de junio de 2017

                                                                      Descuida... es solo un grito

Hay gritos que simplemente no se pueden olvidar nunca por el simple hecho de provenir de lo profundo del cuerpo, ahí donde se conecta con el alma cuando esta quiere salir o separarse de su grosera envoltura.  Recuerdo algunos, variando en intensidad y duración dependiendo del sentimiento y aún se me eriza la piel.

Una madre rodeada de personas de color azul, postrada sobre una mesa sin gracia bajo la luz blanca que ilumina en mayor medida sus genitales, esperando a que la razón de su sufrimiento asome la cabeza entre sus muslos mojados por sangre y sudor se refugia en gritos de desesperación y dolor mientras siente que el tiempo se ha detenido y piensa que se está rompiendo por dentro. ¿Puedes escucharlo?

Una chica que espera el metro justo a la mitad de la estación mientras escucha Airbag en sus viejos audífonos y observa a un niño frente a ella, justo al otro lado de las vías que señala a alguien o algo bajo el reloj, ella le sonríe cuando cree que sus miradas se cruzan pero el niño  la ignora, no importa, solo puede pensar en cuanto tiempo podrá llegar a casa, en cuanto tiempo terminará los proyectos pendientes, en cuanto tiempo… Days turn into years. While no one really cares… El metro se acerca y ella le sonríe por última vez al niño que toma la mano de su madre le ofrece, aparta la mirada para centrarse en la llegada del vagón cuando  de pronto una persona salta a las vías y es impactada con la enorme maquinaria en movimiento para resbalar y perderse bajo ocho vagones y cientos de personas…  A secret deep inside your mind. No fear just another empty lie. So tired of being no one. He's tired of it all… Un grito de incredulidad, sorpresa, impotencia y miedo al mirar las vías cuando el último vagón descubrió un espacio salpicado de sangre y con un cuerpo inerte desmembrado, al parecer de una chica como de su edad y con su mismo uniforme escolar. Un grito, seguido de otros más fuertes e incordinados ¿Imaginas el sonido?

Una pareja solitaria en una sala de hospital cuyo único acompañante es un reloj que descaradamente muestra la hora muerta discute sobre las causas de su presencia en el lugar y el papel que jugó su hijo pequeño en aquella historia tan larga para un solo día. Sumergidos en aquel ambiente de culpas, tensión  y rostros consumidos por la espera no se percataron de la llegada de  un médico que más que caminar arrastraba el alma y su cansada presencia. Su voz pastosa hizo el silencio total solo para anunciar “Lo siento. Su cuerpo no soporto la cirugía, realizamos reanimación pero no respondió murió siendo las 3:13” Un grito de esos que desgarran el corazón y suenan a una tristeza que pocos llegan a sentir a lo largo de la vida pero en los que se puede escuchar algo que se rompe para dar lugar a la desolación, la inestabilidad del alma y luego… nada ¿oyes un lamento?


Hay miles de gritos diferentes todos los días solo espero que no los escuches jamás.

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